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miércoles, 13 de octubre de 2021

¿En qué orden debo leer la saga Una serie de eventos desafortunados?

El orden para leer esta saga es el siguiente:


No. 1: Un mal comienzo.


Los hermanos Baudelaire llevan una vida repleta de desgracias e infortunios. Vaya, que son un imán para las catástrofes. Sólo en este librito, se enfrentan a un malvado codicioso y repulsivo, sobreviven a un incendio terrible, a un complot para despojarlos de su fortuna y se ven obligados a llevar ropa que pica.

No. 2: La habitación de los reptiles.

Querido lector,

Si has elegido este libro porque tenías ganas de leer algo divertido, te has equivocado. Es verdad que la historia es divertida al principio, cuando los hermanos Baudelaire pasan un tiempo con su loco Tío Monty y sus reptiles, pero no te dejes engañar. Si sabes algo de los niños Baudelaire, sabrás que hasta las aventuras más divertidas acaban por llevarlos por el camino más catastrófico. De hecho, en las páginas que tienes entre las manos, los tres hermanos casi se estampan con un coche, tienen que soportar una peste horrible, enfrentarse a una serpiente mortal y encontrar a un indeseable que hubieran preferido no volver a ver jamás.

Yo no tengo más remedio que dejar constancia de estos trágicos acontecimientos, pero tú eres libre de volver a colocar el libro en la estantería y buscar algo más suave.

No. 3: El ventanal.

Querido lector,

Si todavía no has leído nada sobre los huérfanos Baudelaire, hay algo que debes saber: todas las aventuras que les toca vivir a estos tres niños son miserablemente desdichadas, y la que cuenta el libro que tienes ahora en tus manos quizá sea la peor de todas ellas.

Si no tienes estómago para soportar un huracán, un montón de sanguijuelas hambrientas, una sopa de pepino fría y un malvado villano, lo más probable es que este libro te desespere. Yo continuaré dejando constancia de estas trágicas aventuras, pues a eso es a lo que me dedico. Pero tú eres quien decide si eres capaz de soportar la narración de esta desventurada historia.

Con todo mi respeto,

Lemony Snicket

No. 4: El aserradero lúgubre.

Querido lector,

Te aconsejo que dejes este libro ya, de inmediato. Esta es, sin duda, la más funesta de todas las aventuras de los hermanos Baudelaire.

Esta vez Violet, Klaus y Sunny se ven obligados a trabajar en un aserradero donde no hallarán más que calamidades y desventuras escondidas tras cada tablón.

Las páginas de este libro contienen cosas tan desagradables como una gigantesca máquina de desbastar, un estofado asqueroso, un hombre con una nube de humo por cabeza, un hipnotizador y, cómo no, un terrible accidente.

Yo he prometido relatar la historia completa de estos tres pobres niños, pero tú todavía estás a tiempo de cerrar el libro y hacer ver que esto nunca ha pasado.

Atentamente,

Lemony Snicket

No. 5: Una academia muy Austera


 Para intentar evitar que los tres hermanos Baudelaire y su fortuna caigan en manos del terrible Conde Olaf, al señor Poe -tutor de los niños- se le ocurre la idea que internarlos en la Academia Preparatoria Pruffock.

No. 6: El ascensor artificioso.

En el número 667 de la Avenida Oscura, en el ático, viven los nuevos tutores de los hermanos Baudelaire: son los señores Miseria, antiguos amigos de los padres de los Baudelaire. Viven en una casa inmensa, donde quien manda es la señora Miseria, una riquísima mujer que se rige por lo in o lo que se lleva, y lo que no. Como los huérfanos se llevan, por eso los han adoptado; como los ascensores no se llevan, no hay ascensor en la finca; como la oscuridad se lleva, no hay luz, y así un largo etcétera.


No. 7: La villa vil.

Verdaderas catastróficas desdichas son las que sufren los protagonistas de estas dos novelas, los desafortunados huérfanos Baudelaire: Violet, la mayor, ingeniosa y valiente; Klaus, inteligente y ávido lector, y la pequeña Sunny, cuyo personal vocabulario sólo sus hermanos entienden. Sus historias las relata el ínclito Lemony Snicket, que ha asumido, no se sabe muy bien por qué aunque corren inquietantes rumores, la tarea de investigar todas las aventuras y desventuras de los Baudelaire. Y éstas empezaron cuando se vieron arrancados de cuajo de su idílica vida al perder a sus padres en un misterioso incendio; desde entonces su pérfido tío, el conde Olaf, el mago de los disfraces, los persigue sin descanso para robarles su herencia.

En La villa vil, los huérfanos Baudelaire han ido a parar a un pueblo perdido donde hay cuervos hasta en la sopa. Creen que allí están secuestrados unos amigos, los trillizos Quagmire -los dos que quedan vivos- y pretenden rescatarlos. Sin embargo, en la vil villa los obligan a trabajar casi como esclavos y, por si fuera poco, les acusan del supuesto asesinato del conde
Olaf. Éste no sólo no ha muerto, sino que se presenta con las más aviesas intenciones, a saber: matar a dos de ellos porque con uno le basta para quedarse con la herencia. Violet, Klaus y Sunny tendrán que utilizar toda su inteligencia y sus recursos para escapar de unos y otros; aunque, conociendo su suerte, podemos aventurar que saldrán de una para caer en otra.

No. 8: El hospital hostil.

Como era de esperar, nada más que desgracias les sucede a los desafortunados huérfanos Baudelaire en el octavo cuento sombrío de la Serie de eventos desafortunados de Lemony Snicket que comenzó con El mal comienzo. Desde que las fotografías de los huérfanos aparecieron en la portada de The Daily Punctilio en un artículo que los acusaba falsamente de asesinato, han estado huyendo. Solo cuando se disfrazan de alegres voluntarios hospitalarios (Voluntarios Luchando contra la Enfermedad, para ser exactos), ven un posible refugio. Por supuesto, esto resulta horriblemente contraproducente. ¿Dónde está su guardián ineficaz, el Sr. Poe, cuando más lo necesitan? ¿Conseguirá el malvado y codicioso Conde Olaf hacerle una craneotomía a la pobre Violet en el Hospital Heimlich? ¿Es realmente mejor un globo con forma de corazón que el agua para un paciente sediento? ¿Sin noticias es realmente una buena noticia? Como siempre, Snicket se niega a consolar a los lectores jóvenes con respuestas acogedoras y escapes satisfactorios. Y, como siempre, hay un montón de cuchillas oxidadas y horribles giros en la trama para hacernos estremecer y juegos de palabras desvergonzados pero hilarantes para hacernos hacer una mueca de felicidad. ¡Adelante con el siguiente! (A partir de 9 años) --Karin Snelson

No. 9: El carnaval carnívoro. 

En este libro, Violet y Klaus se disfrazan de un "fenómeno de dos cabezas" y Sunny de "la bebé lobo". Con estos disfraces logran engañar al Conde Olaf y a su banda, estos los unen a la actuación de un carnaval que se está llevando a cabo. Pero surgirán muchos problemas para los pobres Baudelaire.

No. 10: La pendiente resbaladiza.

Estimado lector: Al igual que los apretones de manos, los animales domésticos y las zanahorias crudas, muchas cosas son preferibles cuando no son resbaladizas. Por desgracia, en este desagradable volumen, me temo que Violet, Klaus y Sunny Baudelaire se deslizaran más de su dosis diaria de deslizamiento durante su escalofriante y arduo camino hacia arriba —y hacia abajo— de una cadena de extrañas y angustiantes montañas. Con el fin de evitar que tengas cualquier tipo de repugnancia, sería mejor no mencionar los detalles desagradables de esta historia, en particular, un mensaje secreto, un deslizador, una trampa engañosa, un enjambre de mosquitos de nieve, un villano calculador, un grupo de jóvenes organizados, una cacerola con una tapa y un sorprendente sobreviviente de un terrible incendio. Por desgracia, he dedicado mi vida a investigar y registrar la triste historia de los huérfanos Baudelaire. No hay ninguna razón para que dediques tu tiempo a semejantes cosas, y en su lugar podrías dedicarte a dejar que este libro resbaladizo se deslizara de tus manos en el contenedor de basura más cercano o en un pozo profundo. Con todos mis respetos, Lemony Snicket.


No. 11: La cueva oscura.

A menos que seas una babosa, una anémona o algún tipo de moho, es probable que prefieras evitar los lugares húmedos. También puede ser que prefieras no leer este libro, en el que los hermanos Baudelaire se enfrentarán a una gran desagradable cantidad de humedad cuando caen en el profundo abismo de la desesperación, bajo el agua.

De hecho, los horrores a los que se enfrentan son demasiados como para ser enumerados, y yo ni siquiera quiero describir lo más espantoso que les ocurrirá, incluyendo setas asesinos, la frenética búsqueda de algo perdido, un monstruo mecánico, el mensaje preocupante de un amigo perdido y un baile de tap.


Como un dedicado autor que se ha comprometido a analizar y reconstruir la deprimente historia de los hermanos Baudelaire, debo seguir por las cavernosas profundidades de la lamentable vida de estos huérfanos. Tú, sin embargo, puedes profundizar en algún libro un poco más alegre para evitar que tus ojos y tu espíritu se humedezcan irreparablemente.



Con el debido respeto, Lemony Snicket.
 



No. 12: El penúltimo peligro.

Violet, Klaus y Sunny Baudelaire observaban por la ventana del auto, maravillados de lo poco que la ciudad había cambiado desde que el incendio destruyó su hogar, se llevó la vida de sus padres y formó ondas en la vida de los Baudelaire las cuales probablemente jamás llegarían a desaparecer.


No.  13: El fin.

 Una tormenta pavorosa, una bebida sospechosa, un rebaño de ovejas salvajes, una enorme jaula de pájaros, y un secreto verdaderamente tormentoso para terminar una serie de catastróficas desdichas.











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