El orden para leer esta saga es el siguiente:
No. 1: Un mal comienzo.
Los hermanos Baudelaire llevan una vida repleta de desgracias e infortunios. Vaya, que son un imán para las catástrofes. Sólo en este librito, se enfrentan a un malvado codicioso y repulsivo, sobreviven a un incendio terrible, a un complot para despojarlos de su fortuna y se ven obligados a llevar ropa que pica.
No. 3: El ventanal.
Querido lector,
Si todavía no has leído nada sobre los huérfanos Baudelaire, hay algo que debes saber: todas las aventuras que les toca vivir a estos tres niños son miserablemente desdichadas, y la que cuenta el libro que tienes ahora en tus manos quizá sea la peor de todas ellas.
Si no tienes estómago para soportar un huracán, un montón de sanguijuelas hambrientas, una sopa de pepino fría y un malvado villano, lo más probable es que este libro te desespere. Yo continuaré dejando constancia de estas trágicas aventuras, pues a eso es a lo que me dedico. Pero tú eres quien decide si eres capaz de soportar la narración de esta desventurada historia.
Con todo mi respeto,
Lemony Snicket
Querido lector,
Te aconsejo que dejes este libro ya, de inmediato. Esta es, sin duda, la más funesta de todas las aventuras de los hermanos Baudelaire.
Esta vez Violet, Klaus y Sunny se ven obligados a trabajar en un aserradero donde no hallarán más que calamidades y desventuras escondidas tras cada tablón.
Las páginas de este libro contienen cosas tan desagradables como una gigantesca máquina de desbastar, un estofado asqueroso, un hombre con una nube de humo por cabeza, un hipnotizador y, cómo no, un terrible accidente.
Yo he prometido relatar la historia completa de estos tres pobres niños, pero tú todavía estás a tiempo de cerrar el libro y hacer ver que esto nunca ha pasado.
Atentamente,
Lemony Snicket
En La villa vil, los huérfanos Baudelaire han ido a parar a un pueblo perdido donde hay cuervos hasta en la sopa. Creen que allí están secuestrados unos amigos, los trillizos Quagmire -los dos que quedan vivos- y pretenden rescatarlos. Sin embargo, en la vil villa los obligan a trabajar casi como esclavos y, por si fuera poco, les acusan del supuesto asesinato del conde
Olaf. Éste no sólo no ha muerto, sino que se presenta con las más aviesas intenciones, a saber: matar a dos de ellos porque con uno le basta para quedarse con la herencia. Violet, Klaus y Sunny tendrán que utilizar toda su inteligencia y sus recursos para escapar de unos y otros; aunque, conociendo su suerte, podemos aventurar que saldrán de una para caer en otra.
Estimado lector: Al igual que los apretones de manos, los animales domésticos y las zanahorias crudas, muchas cosas son preferibles cuando no son resbaladizas. Por desgracia, en este desagradable volumen, me temo que Violet, Klaus y Sunny Baudelaire se deslizaran más de su dosis diaria de deslizamiento durante su escalofriante y arduo camino hacia arriba —y hacia abajo— de una cadena de extrañas y angustiantes montañas. Con el fin de evitar que tengas cualquier tipo de repugnancia, sería mejor no mencionar los detalles desagradables de esta historia, en particular, un mensaje secreto, un deslizador, una trampa engañosa, un enjambre de mosquitos de nieve, un villano calculador, un grupo de jóvenes organizados, una cacerola con una tapa y un sorprendente sobreviviente de un terrible incendio. Por desgracia, he dedicado mi vida a investigar y registrar la triste historia de los huérfanos Baudelaire. No hay ninguna razón para que dediques tu tiempo a semejantes cosas, y en su lugar podrías dedicarte a dejar que este libro resbaladizo se deslizara de tus manos en el contenedor de basura más cercano o en un pozo profundo. Con todos mis respetos, Lemony Snicket.
A menos que seas
una babosa, una anémona o algún tipo de moho, es probable que prefieras evitar
los lugares húmedos. También puede ser que prefieras no leer este libro, en el
que los hermanos Baudelaire se enfrentarán a una gran desagradable cantidad de humedad
cuando caen en el profundo abismo de la desesperación, bajo el agua.
De hecho, los horrores a los que se enfrentan son demasiados
como para ser enumerados, y yo ni siquiera quiero describir lo más espantoso
que les ocurrirá, incluyendo setas asesinos, la frenética búsqueda de algo
perdido, un monstruo mecánico, el mensaje preocupante de un amigo perdido y un
baile de tap.
Como un dedicado autor que se ha comprometido a analizar y
reconstruir la deprimente historia de los hermanos Baudelaire, debo seguir por
las cavernosas profundidades de la lamentable vida de estos huérfanos. Tú, sin
embargo, puedes profundizar en algún libro un poco más alegre para evitar que
tus ojos y tu espíritu se humedezcan irreparablemente.
Con el debido respeto, Lemony Snicket.
Violet, Klaus y Sunny Baudelaire observaban por la ventana del auto, maravillados de lo poco que la ciudad había cambiado desde que el incendio destruyó su hogar, se llevó la vida de sus padres y formó ondas en la vida de los Baudelaire las cuales probablemente jamás llegarían a desaparecer.
Una tormenta pavorosa, una bebida sospechosa, un rebaño de ovejas salvajes, una enorme jaula de pájaros, y un secreto verdaderamente tormentoso para terminar una serie de catastróficas desdichas.
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